En una ciudad como Lucas
González, donde la tranquilidad nos cobija y nos da esa mansedumbre, que para los
visitantes es incomprensible, tiene en su historia oculta, algunos hechos, que
por tristes y dolorosos, se han ido guardando en la memoria colectiva de
algunos pocos. Pero que están allí, a la espera que algún buscador de historias
las traiga desde el olvido. Tal es el caso ocurrido el miércoles 23 de julio de
1969, que conmovió a todo el pueblo. Cinco hermanitos fallecieron en lo que se
cree fue un desgraciado accidente producido por una estufa. Los pequeños habían
quedado en la casa, porque su madre había salido llevando al más pequeño de los
hermanos con ella. Al regresar a su vivienda se encontró con un horrendo
hallazgo, sus cinco hijitos habían fallecido. Los infortunados niños se
llamaban Mirta, Carlos, Hilda, Eduardo y Omar Frisanco, hijos de Humberto
Frisanco y de Magdalena Pilar Ramos.
La Escuela N°4 “Provincia de Corrientes”
ofreció sus instalaciones para que se levantara allí la capilla ardiente,
siendo un escenario en donde la tristeza general del pueblo se dio cita para
despedir a los pequeños. En la historia de nuestro pueblo no se recuerda un
hecho que haya logrado igualar el dolor de aquella trágica jornada de hace casi
cincuenta y dos años.
Para ubicarnos históricamente,
cuando ocurrió esta tragedia, hacía tres días que el hombre pisaba por primera
vez la luna.
Pasado el tiempo se tejieron mil
suposiciones sobre lo que pudo haber pasado, pero la verdad se fue con estos cinco
angelitos, que de alguna manera nos acompañan y nos sobrevuelan.
