miércoles, 14 de abril de 2021

Inicio del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Lucas González

 Fue en el verano de 1994, cuando un incendio atacó el campo de propiedad municipal, detrás de dónde hoy se utiliza como basural. Esa madrugada, y con los escasos elementos con que se contaba en el municipio, logramos controlar el frente de fuego que cubría unos trescientos metros. Nuestra principal herramienta fue el regador municipal, al que se lo había dotado de un caño de descarga lateral, el que se controlaba con una llave exclusa. Funcionaba bastante bien, solo limitado por que, al descargarse los siete mil litros de su capacidad, debíamos esperar a que volviera al pueblo a cargar agua. Esos lapsos lo controlábamos con ramas para azotar las llamas.

Este hecho, en mi responsabilidad de presidente municipal, me hizo pensar en la necesidad de contar con un cuerpo de bomberos voluntarios, y fue así que comencé a buscar experiencias parecidas en los municipios vecinos. Por esos tiempos en los municipios más pequeños, como el nuestro, no se contaba con este tipo de organizaciones. Los bomberos más cercanos eran los de Nogoyá, Rosario Tala y Villaguay. Cada una de estas dotaciones cubrían, como podían, las necesidades de su departamento. Tome contacto con el presidente de los Bomberos Voluntarios de Nogoyá, el Sr. Norberto Pucci, quien se mostró muy interesado en impulsar la idea de una creación de un cuerpo de Bomberos Voluntarios en Lucas González, y se puso a disposición para guiarnos en el desarrollo para la instalación de un pequeño Cuartel. En principio, la organización se hizo como un cuartel subsidiario, que dependía del de Nogoyá, quien se hizo cargo de la instrucción de los primeros bomberos luquenses, cuyo jefe y gran colaborador fue El Sr. Oscar Atencio, quien fue buscando voluntarios, entre los que recuerdo a los Sres. Jorge Billinger y Maximiliano Rojas.

La municipalidad puso a disposición de los bomberos voluntarios al camión regador y a un antiguo rastrojero como unidad de rescate, además de un pequeño edificio situado en el patio del corralón municipal, antigua e histórica Planta de Bombeo de Agua de Obras Sanitarias de la Nación, que abastecía una red de doce surtidores de calle. A la pequeña oficina se la dotó de transmisor conectado a la comisaría local y de dos ambientes, uno con una pequeña cocina y otro con cama, para poder realizar guardias activas.

El día 30 de abril de 1995 se dio por inaugurado oficialmente el primer Cuartel de Bomberos Voluntarios de Lucas González, comenzando así un largo camino de logros y de luchas, que sin claudicaciones llevaron adelante las distintas comisiones y los distintos integrantes del cuerpo activo de bomberos. Se destacan las presidencias de los Sres. Carlos Pollak y Mario Lanterna quienes fueron los organizadores que permitieron que el Cuartel de Bomberos Voluntarios sea el orgullo de Lucas González. Es de destacar que este cuartel fue el primero de la provincia en que una mujer ocupara y que actualmente lo sigue haciendo, la Jefatura del Cuerpo activo, la Sra. Alfonsina Marisa Battauz.

No siempre los Bomberos Voluntarios contaron con el apoyo de las administraciones municipales que se sucedieron, salvo algunas pocas excepciones. Los cambios de color político hicieron tambalear el funcionamiento del cuartel, pero significaron a su pesar, una inyección positiva al accionar de la comisión, que contra viento y marea consiguió adquirir un terreno y levantar allí el hermoso cuartel con que hoy se cuenta, además de ir adquiriendo un equipamiento moderno y eficaz, acorde a los tiempos que vivimos.

El trabajo abnegado y solidario de los bomberos voluntarios hace que contemos los luquenses, con un cuerpo de verdaderos ángeles de la guarda, que nos cuidan y protegen.

Batalla del Sauce y sus daños colaterales

 El 20 de mayo de 1870 se libró la Batalla del Sauce entre las tropas entrerrianas comandadas por el gobernador Ricardo Ramón López Jordán y las tropas nacionales que en forma irregular había enviado el presidente Sarmiento para controlar lo que él llamó la rebelión. López Jordán había sido impuesto por la Legislatura Provincial para que dispusiera la defensa del territorio provincial. Avanzado los hechos se produce el primer enfrentamiento importante de los contendientes en cercanías de Lucas González, a la vera del Arroyo El Sauce. Según el historiador que mencione los sucesos la ubicación varía desde el Arroyo Nogoyá hasta las nacientes del Obispo. Cabe destacar que por entonces nuestro pago mantenía su viejo nombre de Puntas del Obispo. Las tropas jordanistas en número cercano a los 14.000 hombres se habían desplazado desde lo que hoy es el Distrito Chiqueros y habían tomado posición desde el Arroyo Sauce al sur, mientras que al norte del mismo se dispuso la formación del ejército nacional al mando del General Emilio Conesa, al que se le habían sumado algunos escuadrones provinciales que respondían a los caudillos urquicistas como el Coronel Taborda de Rosario Tala, Coronel Navarro de Nogoyá, General Galarza quien ordenaba sobre el Coronel  Gamarra de Villaguay, Coronel Gutiérrez de Victoria entre otros. Las acciones que después de horas de combate dejan en el campo de batalla entre 150 y 200 hombres muertos y las tropas se dispersan dejando la sensación de que no había una resolución clara para uno u otro bando. Como es lógico, el parte de guerra escrito por el secretario de Conesa, M. Goyena del mando del ejército nacional se adjudicó el triunfo, el que de ninguna forma pudo ser sostenido con hechos concretos. Entre los hombres destacados que lucharon junto a su jefe López Jordán se destacaron: Eloy Fernández, Robustiano Vera, Juan Luis González, Benicio González, Aplinario Almada, Carmelo Campos, Pedro Seguí, Lino Texera, Eustaquio Leiva, Nicomedes Coronel, Mariano Querencio, Romualdo Hermelo, Mateo Sola, Segundo Gianello, Francisco Fernández, Francisco Arigós, Cruz País, José Morán, entre otros. Algunos historiadores han ubicado entre los hombres que participaron de la batalla de El Sauce a José Hernández, pero carece este dato de veracidad, ya que el autor del “Martín Fierro” en esos días se encontraba en Buenos Aires y recién se integró a las tropas jordanistas el 7 de octubre de ese año. El general Conesa, finalizado el enfrentamiento, ubico su campamento en Puntas del Obispo, desde dónde el día 22 solicitó al general Gainza el ascenso de todos los jefes y oficiales de su fuerza, además de solicitarle en forma urgente más armas y municiones. Mientras tanto López Jordán comenzó su desplazamiento hacia el Paraná, el día 26 de mayo sus tropas acamparon en cercanías de Nogoyá, para seguir su marcha hacia Don Cristóbal.  Como dato de color a esta campaña militar por nuestros pagos, es de destacar que las tropas nacionales en sus desplazamientos causaron una serie de daños y perjuicios entre las propiedades de muchos vecinos, los que iniciaron reclamos judiciales. Hasta el cura Generoso Santilli, al que se lo sindicaba como “blanco” (jordanista), resulto herido de arma blanca en pleno acto religioso. Don Basilio Albornoz, le dio un poder a don Vicente Requena, para reclamar al gobierno nacional, una indemnización por los daños que había sufrido a manos de las tropas de Conesa, un día antes de la Batalla del Sauce, en sus campos ubicados al norte del campo de batalla. Don José Correa inicio un reclamo por los daños producidos por el ejército de Conesa en sus propiedades de Las Tunas, Distrito Crucesitas. Don Pedro Solari también inició acciones judiciales por los daños sufridos en su campo de pastoreo al Norte del Arroyo Sauce. Desde el distrito Sauce también hacen lo propio los propietarios doña Rosa Suárez y don Miguel Godoy. Desde distrito Montoya alzaron sus reclamos los vecinos Geraldo García y Benigno Aliendro. Las depredaciones se siguieron sucediendo en distintos lugares de la zona tales como el arreo de ganado vacuno y lanar, rotura de instalaciones, mal trato con el personal de los establecimientos. Los atentados contra la integridad física de los vecinos estaban al día. El padre Santilli apuntó en sus registros del Libro IV de Defunciones: ”En estos meses no puede garantirse la integridad del número de las defunciones habidas a causa de los avances cometidos por los Gefes pertenecientes al Ejército de la Nación. Santilli”