Fue en el verano de 1994, cuando un incendio atacó el campo de propiedad municipal, detrás de dónde hoy se utiliza como basural. Esa madrugada, y con los escasos elementos con que se contaba en el municipio, logramos controlar el frente de fuego que cubría unos trescientos metros. Nuestra principal herramienta fue el regador municipal, al que se lo había dotado de un caño de descarga lateral, el que se controlaba con una llave exclusa. Funcionaba bastante bien, solo limitado por que, al descargarse los siete mil litros de su capacidad, debíamos esperar a que volviera al pueblo a cargar agua. Esos lapsos lo controlábamos con ramas para azotar las llamas.
Este hecho, en mi responsabilidad
de presidente municipal, me hizo pensar en la necesidad de contar con un cuerpo
de bomberos voluntarios, y fue así que comencé a buscar experiencias parecidas
en los municipios vecinos. Por esos tiempos en los municipios más pequeños,
como el nuestro, no se contaba con este tipo de organizaciones. Los bomberos
más cercanos eran los de Nogoyá, Rosario Tala y Villaguay. Cada una de estas
dotaciones cubrían, como podían, las necesidades de su departamento. Tome
contacto con el presidente de los Bomberos Voluntarios de Nogoyá, el Sr.
Norberto Pucci, quien se mostró muy interesado en impulsar la idea de una
creación de un cuerpo de Bomberos Voluntarios en Lucas González, y se puso a
disposición para guiarnos en el desarrollo para la instalación de un pequeño
Cuartel. En principio, la organización se hizo como un cuartel subsidiario, que
dependía del de Nogoyá, quien se hizo cargo de la instrucción de los primeros
bomberos luquenses, cuyo jefe y gran colaborador fue El Sr. Oscar Atencio,
quien fue buscando voluntarios, entre los que recuerdo a los Sres. Jorge
Billinger y Maximiliano Rojas.
La municipalidad puso a
disposición de los bomberos voluntarios al camión regador y a un antiguo
rastrojero como unidad de rescate, además de un pequeño edificio situado en el
patio del corralón municipal, antigua e histórica Planta de Bombeo de Agua de
Obras Sanitarias de la Nación, que abastecía una red de doce surtidores de
calle. A la pequeña oficina se la dotó de transmisor conectado a la comisaría
local y de dos ambientes, uno con una pequeña cocina y otro con cama, para
poder realizar guardias activas.
El día 30 de abril de 1995 se dio
por inaugurado oficialmente el primer Cuartel de Bomberos Voluntarios de Lucas
González, comenzando así un largo camino de logros y de luchas, que sin claudicaciones
llevaron adelante las distintas comisiones y los distintos integrantes del
cuerpo activo de bomberos. Se destacan las presidencias de los Sres. Carlos
Pollak y Mario Lanterna quienes fueron los organizadores que permitieron que el
Cuartel de Bomberos Voluntarios sea el orgullo de Lucas González. Es de
destacar que este cuartel fue el primero de la provincia en que una mujer
ocupara y que actualmente lo sigue haciendo, la Jefatura del Cuerpo activo, la
Sra. Alfonsina Marisa Battauz.
No siempre los Bomberos
Voluntarios contaron con el apoyo de las administraciones municipales que se
sucedieron, salvo algunas pocas excepciones. Los cambios de color político
hicieron tambalear el funcionamiento del cuartel, pero significaron a su pesar,
una inyección positiva al accionar de la comisión, que contra viento y marea
consiguió adquirir un terreno y levantar allí el hermoso cuartel con que hoy se
cuenta, además de ir adquiriendo un equipamiento moderno y eficaz, acorde a los
tiempos que vivimos.
El trabajo abnegado y solidario
de los bomberos voluntarios hace que contemos los luquenses, con un cuerpo de
verdaderos ángeles de la guarda, que nos cuidan y protegen.