martes, 4 de julio de 2023

Juan del monte

 

Al desatar el pañuelo de los recuerdos de gurí, vuelve como en sueños el miedo y admiración de aquel duende criollo que vivía en el corazón del monte. Ese monte que conocía como a sus manos, y en el que vivía una soledad feliz. Había encontrado en la lectura la fuente profunda de sus conocimientos que cimentaban los decires de un hombre sabio. De vez en cuando visitaba la escuela de Andrade para renovar su lectura con los libros que intercambiaba con el maestro. En señal de respeto nunca pisaba el umbral de la puerta de la casa que lo recibía. Un hombre con quien daba gusto sostener una charla sobre los temas más diversos, aunque nunca lo escuche hablar sobre política ni religión, lo que a mi ver lo hacía más sabio aún. Juan Valiente, su nombre, que había sido reducido a Valiente y que, de solo oírlo, nos hacía poner en una posición de respeto a los gurises. Había nacido en Concepción del Uruguay y había llegado al pago como encargado de uno de los campos de Salvador Biaggini, un conocido martillero de gran actividad en nuestra zona, principalmente por los remates de ganado que se hacían en las instalaciones “San Carlos”.

En nuestra mirada de gurises, Valiente era capaz de realizar proezas extraordinarias como la de caminar por los rieles de las vías a tranco firme y seguro, trasladando una bolsita con huevos de gallina que llevaba a vender en Lucas González, o mejor dicho canjearlos por alguna mercadería básica. Bombachas de griseta, alpargatas y su pañuelo al cuello batarás y sin sombrero, su uniforme de salida.

En el monte era otra cosa, ahí si era su mundo y lo manejaba a su antojo, capaz de aparecer y desaparecer de una forma cuasi mágica. Más de una vez, cuando pescábamos alguna mojarra en un rambloncito de su monte, se no apareció su figura por detrás de algún mogote, y que quizás nos estaba observando desde hacía un rato. –Pescando la muchachada…preguntaba, para arrancarnos un si tartamudeado…el más corajudo preguntaba –como anda don Valiente? Y contestaba: “acá ando lagarteando” con un bolsito de colgar de lona de arpillera, en el que llevaba alguna iguana y un clavo de barrera en la mano al que le había atado una cinta roja para encontrarlo entre los yuyos cuando fuera arrojado.

Un verano de sequía, con mi hermano íbamos a sacar agua para unas vaquitas de nuestro padre, en un campo lindero al monte de Valiente. Estábamos haciendo conversar la rondana del pozo, cada vez más hondo por la bajante de la vertiente, de a dos baldes cada uno para llenar la batea de chapa. Entusiasmados con nuestro trabajo, atendíamos el brocal del pozo, cuando escuchamos una vos que decía: -Que bueno ver trabajar así a dos hermanos que ayudan a su padre…, otra vez nos había sorprendido el duende del monte. Él estaba allí recostado a un viejo ligustro detrás de una sonrisa casi imperceptible. Iniciamos un dialogo sobre las cosas del campo y de los montes; de los pájaros y los árboles nativos. Conversábamos mientras seguíamos con nuestro trabajo. Cuando nos dimos cuenta, así como había llegado se había ido, sin ruido y sin despedida y recuerdo que mi hermano dijo: no será que no se fue…En un aire de misterio, terminamos nuestro trabajo y nos fuimos despacio, casi sin ruido, algo más habíamos aprendido.

La vida, como siempre nos llevó por otros caminos, y una vez en una de las vueltas al pago pregunté por nuestro amigo. Nadie sabía nada sobre él, todo era un misterio más. Unos decían que quizás había muerto, otros de que había vuelto a su pago viejo. Para mi hermano, que siempre fue un sabio, Juan andaba en el monte como siempre esperando en sorprender a algunos gurises que llegaran por algunas mojarras…



martes, 21 de marzo de 2023

Semblanza del Dúo "Nuestro Canto"

  Muchos son los cultores populares que han representado a Lucas González a través de los tiempos. Uno de ellos es Romeo Antonio Lógica, nacido en Lucas González el 5 de julio de 1949. Se ha destacado como escritor, poeta, músico y lutier. Tiene desarrollada una amplia obra, en el ámbito de la cultura popular y de rescate de las tradiciones de su pago. Fue el fundador del grupo vocal “Trova”, el que resultó ganador del Festival Mayor de Folclore de Villaguay en su género en 1976. En 1983, formó un dúo junto a Rubén Varliero. El dúo participó activamente de los festivales de la zona, teniendo una destacada actuación en el Festival del Centenario de Lucas González en 1988, en el que estrenaron un tema de la autoría de Romeo Lógica titulado “Para Lucas”. El dúo logró un repertorio muy completo en el que contaba con temas propios y también de reconocidos autores. Rubén Varliero, nacido el 26 de setiembre de 1961, una de las mejores voces entrerrianas, hacía la primera voz y segunda guitarra y Romeo Lógica la segunda voz y bajo y la primera guitarra. En algunas ocasiones al dúo se le sumaba otro integrante a cargo de sumar acordes a través de un teclado de viento, llamado también melódica, a cargo de Fabián Rudel.

Fueron ganadores en rubro Dúo vocal en el Festival Mayor de Folclore de Villaguay, el 4 de enero de 1985, ganando la oportunidad de representar a nuestra provincia en el Festival Nacional de Folklore de Cosquín, el 26 de enero de 1985.

Posteriormente, el 6 de enero de 1986 grabaron su primer trabajo en el sello Forni, de Santa Fe, el que llamó sencillamente “Dúo Nuestro Canto”, en el que lograron abarcar en diez temas, una buena parte de su repertorio.

Después de este logro, Romeo sufrió las consecuencias de un tumor en las cuerdas vocales, el que al ser operado pasó un tiempo importante con la pérdida de su voz. Continúo trabajando en la música, haciendo arreglos y componiendo para la continuidad del dúo, que continuó actuando con la incorporación de un nuevo integrante, Leonardo Romero. Este dúo participó de grabaciones compartidas en el casette “Nogoyá Canta a su Patrona”, dónde grabaron el tema “Mojón de Sangre” de Romeo Lógica, y el casette de FECTER “Segundo Tranco”, dónde grabaron el tema “Para Lucas”, también de Romeo Lógica. El dúo participó en la mayoría de los festivales que organizaba FECTER, en nuestra provincia y en la República Oriental del Uruguay (Paysandú, Mercedes, Tacuarembó).

Poco a poco, Romeo fue recuperando su voz, y formó un grupo llamado “De Viaje por el Canto”, integrado por: Rubén Varliero, Romeo Lógica, Libia Lógica, Fabián Rudel, Pascual Varliero, Julián Lógica y Darío Boeri. Este grupo realizó dos trabajos de grabación en CD.


Fabián Rudel (Guitarrón y Teclado), Romeo Lógica (Primera guitarra y voz) Rubén Varliero (Segunda guitarra y voz). Actuación en el Centenario Luquense en el Escenario Eduardo Mongelos en 1988.