El Parque Infantil Sarmiento, fue siempre el escenario de los primeros juegos de innumerables generaciones de luquenses. Tuvo una etapa, donde un alambre de tejido lo protegía de la invasión de animales sueltos que vagaban por las calles pueblerinas. Hermosos caminos interiores estaban demarcados por unas cuidadas ligustrinas, de las que hoy todavía se conservan algunas. Tenía bancos de madera y cuidados jardines que embellecían el lugar. Los fines de semana las rondas infantiles le ponían su nota de color. Los gurises disfrutaban de sus juegos de hamacas, toboganes y el juego de argollas voladoras, donde desarrollaban sus temerarias piruetas. Nadie había podido imaginar que esos juegos tan maravillosos, pudiera ocurrir algún hecho peligroso para los niños. Pero lo impensado ocurrió aquel trágico 12 de noviembre de 1932, cuando la imprudencia infantil, tan propia de la edad, se cobró la vida de la pequeña Delia Carolina Guillerón, hija del vecino Alejandro Guillerón. Esta triste historia es contada por las páginas del periódico “La Cotorrita” del 13 de noviembre, dónde se lee:” El sábado ascendió al cielo, un ángel que en vida se llamara Delia Carolina Guilleren, niñita que constituyera la alegría del hogar del estimado amigo Alejandro Guilleren. Delia Carolina fue arrebatada del hogar, dónde perfumaba el recinto, con sus dulces cariños, por un accidente fatal, imprudencia de chica de su edad, al tirarse de uno de los juegos del Parque Infantil. “La Cotorrita”, deshoja sobre su tumba el ramo de siempreviva, y envía a sus desconsolados padres su pésame y resignación cristiana”.
De este hecho que conmovió a la
población de aquellos años, han pasado ochenta y ocho años, por lo que quizás
ya no queden testigo de aquella tarde trágica. Sin embargo, forma también parte
de nuestra historia.

Es mi tía abuela... Mi abuelo Alejandro nombró a mi mamá, igual que a su hermana menor.
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