miércoles, 5 de agosto de 2020

Amenazados por el cólera

Amenazados por el cólera

En 1991, una epidemia de cólera atacó al pueblo peruano. Los países americanos de más al sur, se vieron amenazados, ya que la propagación de esta enfermedad se transmite por los cursos de agua contaminada, y es producida por el Vibrio Cholerae. Esta bacteria, ataca a los intestinos, produciendo una infección aguda del intestino delgado, haciendo que los pacientes se deshidraten rápidamente, debido a la intensa diarrea que origina. Nuestra Mesopotamia, debido a los ríos que la bordean, era un punto estratégico a proteger. Como siempre, en estos países del tercer mundo, muy poco se proyecta a futuro y los problemas los tratamos de resolver sobre la marcha, con los problemas que esto conlleva. Como aún sigue ocurriendo, las poblaciones de los nuestros pueblos carecían de obras de saneamiento, que cubrieran el total de nuestras poblaciones. Nuestro pueblo, Lucas González, no era la excepción. Teníamos cloacas para medio pueblo, pero se carecía de este servicio, para a zona desde el trazado de las vías del ferrocarril, hacia el sur. Nuestro hospital carecía del servicio de cloacas, y su sistema de pozos negros había colapsado sin remedio. Las napas freáticas estaban contaminadas y, por lo tanto, los pozos de agua de toda la zona. Ese fue el tiempo en que me toco gobernar el municipio, con este problema acuciante, que, como una espada de Damocles, nos amenazaba. Los recursos eran sumamente escasos, y las decisiones no podían demorarse. Debido a los problemas de nivel, una obra de cloacas, no podía ser acoplada a los módulos de cloacas que se encontraban funcionando hacia el norte de la ciudad. La solución estaba dada en construir unas nuevas lagunas de decantación de líquidos cloacales. Había que conseguir un terreno adecuado, que permitiera a los niveles existentes de los terrenos de los barrios Santa Rosa, Balneario y San Salvador, tener una salida para sus líquidos cloacales. Lógicamente que el Hospital Santa Rosa, era el primero en que debía contar con ese servicio y en forma urgente. Desde el gobierno nacional se desarrolló un programa para ayudar a los municipios que gestionaran para realizar este tipo de obras de saneamiento, para enfrentar a los problemas que traería el cólera. El aporte permitió adquirir las cañerías para la red troncal. Ante el gobierno de la provincia no se pudo conseguir ningún aporte, porque la caja provincial no estaba en condiciones de hacerlo. No fue fácil, pero se consiguió el terreno para el emplazamiento de las lagunas. Tuvimos que llegar hasta la justicia, para calmar los reclamos de un supuesto tenedor de los mismos. Se dio comienzo a las obras, que se realizaron absolutamente con el esfuerzo municipal, se construyeron las lagunas, trabajo que llevó varios meses, y se construyó la red troncal y la conexión del Hospital. Cuando todo parecía encaminarse a cumplir con el anhelo tan buscado, tuvimos que enfrentar un reclamo de algunos vecinos de la zona dónde estaban emplazadas las lagunas, porque supuestamente sufrirían los problemas de malos olores similares a los que sufrían los vecinos de Nogoyá. En este sentido, y desoyendo algunos consejos de gente de obras sanitarias de la provincia, habíamos decidido construir las lagunas, copiando el tamaño y la disposición de las antiguas lagunas del sector norte, ya que éstas no producían, estos problemas. Con todos los inconvenientes, seguimos adelante y se realizó la distribución inicial en algunas manzanas de la zona del hospital. Sabíamos, que habiendo podido realizar este esfuerzo, aparte del saneamiento de la urbano, estábamos dotando a la zona de una herramienta que permitiría un desarrollo habitacional, como el que se viene logrando hasta nuestros días. Las administraciones posteriores continuaron ampliando la red cloacal en todos los barrios. El cólera no nos llegó, pero gracias a esa amenaza, se hicieron los esfuerzos que permitieron mejorar el saneamiento de toda esa zona. Hace veinticinco años que el sistema viene funcionando y no ha tenido mayores inconvenientes. Acá también se cumplió aquel refrán que dice: “no hay mal, que por bien no venga”.



No hay comentarios:

Publicar un comentario