Historia Edilicia de la Escuela N°4
En los tiempos fundacionales de Lucas González, cuando su emplazamiento era un pequeño villorio, en el que quizás lo primordial era sobrevivir luchando contra tantas carencias, hubo un tiempo en que la educación pasaba por la inquietud de algunos vecinos en conseguir un maestro particular, el primero fue Marciano Zaballa, que inicio su labor desde una casa de familia, dónde se enseñaban las primeras letras a un puñado de alumnos, por lo general hijos de las familias más pudientes de aquellos tiempos.- Por razones de salud el primer maestro debió ser reemplazado . Por 1891, Doña Juana Echaniz de Cinto impulso la creación de una Comisión de Madres y fue desde allí que se encontró como sucesor, a un maestro francés, Enrique Paulin, quien además daba clases de música y canto, siendo su especialidad el violín. Ya en 1892 apareció por el poblado otro maestro llamado Anastasio Villalba, quien instaló otra escuela particular que comenzó a nuclear a la mayoría de los alumnos. Fue así que estas dos escuelas tuvieron tal preponderancia que comenzaron a rivalizar entre ellas.-
Esto hizo que fuera creciendo la necesidad de que se instalara una escuela dónde se educara en forma oficial. Las vecinas, que habían conformado la Comisión de Madres, comenzaron a trabajar gestionando ante los estamentos oficiales la creación de una Escuela estatal. Después de un tiempo, en setiembre de 1892, a través del Consejo General de Educación se crea la Escuela Fiscal N°4 en Lucas González. Como se carecía de edificio propio, la escuela ocupo varios lugares y edificios para llevar adelante su invalorable labor. Su primer emplazamiento tuvo lugar en un edificio que pertenecía por aquel año a la familia de Juan Barbera, luego perteneció a una variada cantidad de dueños, como la familia de Fructuoso Cinto, la familia de Juan Rosomando, la familia Guaita, funcionó allí el Juzgado de Paz y Receptoría de Rentas, siendo luego de la familia del Dr. Germán Pedemonte y en la actualidad pertenece al Gabriel Mustafá.
El 25 de mayo de 1893 se realizó el primer festejo patrio, el que por la necesidad de un espacio más amplio tuvo lugar en el patio de un Hotel que perteneciera a la familia Martínez. A este sentido acto en conmemoración de la Revolución de Mayo concurrieron, además de los alumnos, los padres y público en general.
Hacía el año 1895, se necesitó un espacio mayor para desempeñar la tarea educativa, trasladándose al edificio que más tarde ocupo la farmacia de Tulio Petrelli, actual Despensa Delavalle.
Posteriormente y quizás por las mismas condiciones que el anterior traslado, la escuela se trasladó al edificio de la familia de Juan Strasssera, que ocupara luego el Café Cinto, y que hoy en día es el salón de ventas de Casa Cinto.
Su derrotero continuó, las circunstancias aconsejaron otro cambio de emplazamiento y terminó instalándose en otro edificio, hoy desaparecido, que perteneció a las instalaciones de una Sastrería de la familia Dusaubath.
Fue el 11 de setiembre de 1910, a dieciocho años de sus clases iniciales, que el Consejo General de Educación, bajo la gobernación de Faustino Miguel Parera, decidió la construcción de un edificio propio, amplio y con las comodidades necesarias para que allí se instalara la Escuela Fiscal N°4 a la que se denominó “Antonino Aberastain”.- Llamada por el pueblo como “Escuela del Estado”, fue la escuela primaria que formó a varias generaciones de alumnos que aprendieron a querer y valorar aquel edificio, al que muchos todavía recuerdan con sus paredes amuralladas, que para aquellos niños parecían enormes, de sus bastas arboledas, de sus amplias galerías y de su generoso molino que brindaba su agua fresca para apagar la sed de aquellos ruidosos recreos.
La educación en Lucas González se siguió expandiendo cuando en 1917 comenzó a funcionar la Escuela N°8, conocida popularmente como la escuela de “La Guía”, como reconocimiento al impulso que le diera su directora Celinda Eguía. Ya en 1925 y dirigido por las Hermanas Terciarias Franciscanas Misioneras, era inaugurado el Colegio Castro Barros San José, para alumnado femenino, en el edificio que actualmente ocupa el Círculo Católico de Obreros. A pesar de la oferta educativa alcanzada, no existían rivalidades entre los establecimientos.
En 1925, el edificio de la Escuela del Estado, comenzó a tener problemas en sus techos y en sus paredes, cañerías y aberturas, producto de la salinidad del agua y sus autoridades debieron cerrarlo por un año para hacer las reparaciones que hacían falta. Clausurada la escuela, pasó a funcionar en dependencias de la Sucesión Spais, actual Casa Mariana hasta 1926, oportunidad en que retornaron las actividades escolares en el edificio ya reparado.
Con el tiempo, y debido al crecimiento del pueblo, en la década del 50, las instalaciones de la escuela no daban respuesta a la gran cantidad de alumnado que concurría a sus aulas. Fue así que tres sesiones de grados debieron funcionar en otro edificio. Lo hicieron en el del Círculo Católico de Obreros, en el mismo sitio que había comenzado su actividad el Colegio Castro Barros San José.
Continuó su funcionamiento y se intensificaron las gestiones para logar las ampliaciones que se necesitaban, hasta que treinta y tres años después de su inauguración, el gobierno de Raúl Uranga a través del Consejo General de Educación decidió modernizar las instalaciones. Sentimientos encontrados se hacían presentes entre el personal docente y sus ex alumnos, sabía que era necesario adecuar el edificio, pero eran tantos los recuerdos encerrados entre sus paredes y sus corazones, que se vivieron esta dolorosa disyuntiva con resignación, pero también con esperanza.
Corría 1959 y las vueltas del destino, que muchas veces son insondables, a medida que avanzaban los trabajos en el nuevo edificio, el alumnado otra vez debió trasladarse a otro local, y como si en tiempo volviera atrás, como en aquel 1892, la escuela pasó a funcionar en el edificio que inicialmente fuera de la familia de Juan Barbera.
La vieja escuela N°4 “Antonino Aberastain”, no solo iba a cambiar en lo edilicio, sino que también su nombre sería reemplazado por el de “Provincia de Corrientes”.- Hecho que no fue menos polémico por entonces, ya que para las generaciones que habían cursado su estudios en la escuela, era inaceptable que esta perdiera el nombre que se encontraba guardado en sus recuerdos más queridos.- Lo que había sucedido era que acuerdos federales suscriptos entre los gobiernos entrerriano y correntino, comprendían la nominación de una escuela en cada territorio provincial con el nombre de la provincia amiga.
La empresa que llevó adelante los trabajos fue Tornello Devinar de la ciudad de Paraná, y en un tiempo relativamente corto, se dio por finalizada la obra a principios de 1961.
Contándose con el padrinazgo del gobernador correntino Fernando Piragini Niveiro y la presencia del Gobernador Raúl Uranga, el nuevo edificio es inaugurado el 13 de mayo de 1961. Durante días anteriores a su inauguración ya se había comenzado con a realizar importantes actos culturales en las instalaciones de la escuela entre los que se destacó una Exposición del Museo Provincial de Bellas Artes, con una muestra de cuadros y de famosas obras, que en carácter excepcional había salido bajo custodia de aquel lugar debido al incalculable valor de las mismas. En el marco de disertaciones que se realizaron se destacaron las del profesor Roberto López Carnelli y la del Director del Museo César Fernández Navarro.
El día de la inauguración fue una verdadera fiesta cívica popular, de la que participaron no solo integrantes de la comunidad Luquense, sino que también se dieron cita numerosos vecinos rurales que con su presencia engalanaron el acontecimiento. Los mandatarios provinciales concurrieron en avión, con no pocos problemas para su aterrizaje y posterior traslado hasta la concentración popular. La concentración se realizó en la Rotonda del Mástil y desde allí la comitiva se dirigió hasta las nuevas instalaciones para dar paso a los actos protocolares de la inauguración.
A pesar del cambio de nombre de la escuela, se realizó un acuerdo tácito de su personal docente de mantener en un lugar destacado del establecimiento a un importante cuadro de Antonino Aberastain, como forma de recordar para la posteridad quien había sido el hombre que le había dado nombre por cincuenta y un años de su labor educativa.
En años posteriores se le fueron realizando reformas y ampliaciones al edificio escolar, pero ninguna de ellas ha modificado su aspecto exterior. Fueron modificadas las instalaciones sanitarias y las instalaciones destinadas a cocina y comedores escolares, se adecuaron las instalaciones eléctricas y se mejoró su patio central. La obra más destacada que se realizó fue la construcción del edificio destinado a Jardín de Infantes. La misma tomó bastante tiempo hasta ser inaugurada, ya que se fue construyendo en etapas y no en forma continua.
No hay comentarios:
Publicar un comentario