Cuando todavía la Villa Lucas González no se había organizado institucionalmente, sus habitantes marcaban a través de su pujanza, que le esperaba un destino de firme crecimiento. Fue así, que los vecinos Anatolio Herenú, Enrique Giqueaux y Juan Galizzi, decidieron asociarse y fundar una organización a la que llamaron “La Mutual”. Fue el 6 de agosto de 1905 la fecha en que se realizó la reunión constitutiva, en uno de los galpones del ferrocarril. Allí surgió, de una importante reunión de vecinos, lo que se pasó a llamar Sociedad de Agricultores “La Mutual” de Lucas González.
La idea de brindar a los colonos
un seguro contra granizo, posteriormente se amplió y dio cobertura a seguros
contra incendios, contra la lagarta (oruga), de las trilladoras, motores a
vapor y sus accesorios, e incluso de las parvas de cereal y oleaginosas que hacían
para proceder a la trilla, seguro de vida.
Posteriormente los servicios se
ampliaron para brindar apoyo crediticio a los productores a través de lo que se
llamó Sección Créditos, dónde se podía acceder a créditos hipotecarios,
créditos para la adquisición de máquinas agrícolas y semillas. Se realizaban
los préstamos en efectivo, en cualquier época del año, lo que les permitía a
los productores, cubrir todo tipo de inversiones, tales como compra de
animales, pago de personal, pagos de arrendamientos, y otros gastos que se
tenían que realizar hasta levantar las cosechas.
Al comienzo, Lucas González, como centro de las extensas
tierras colonizadas por la acción oficial y privada, favoreció a los colonos
agricultores de las colonias oficiales “La Llave”, “Lucas González” y particularmente
de “La Esperanza” y “Campo Vieyra”, los que se asociaron a la “La Mutual”.
Como herramienta para el fomento
agropecuario, se estimula el ahorro propendiéndolo al afincamiento del
asociado, facilitando el dinero para la compra de campos o entregándolo bajo
ciertas cláusulas hasta 110 hectáreas, y como se trata de agricultores de
verdad, su arraigo es inmediato e inicia la explotación el mismo año de firmado
el boleto de venta, facilitándole el material o dinero para las construcciones
y dependencias de fundo agrícola. Fomenta la cooperación, tendiente a
independizar económicamente al asociado, librándolo en los consumos de
artículos de primera necesidad, de la especulación del comercio minorista, para
lo que organizó compras en conjunto. Como
medio de difusión de sus actividades contó con una revista llamada “El Colono”,
la que llegó a tener una tirada de 6.000 ejemplares. También poseía servicio
médico para sus asociados, en toda la provincia, el que era atendido por 65
médicos.
Poco a poco, su área de cobertura
se fue ampliando, al punto de dar cobertura a toda la provincia de Entre Ríos,
sur de la provincia Corrientes y norte de la provincia de Buenos Aires. Llegó a
tener registrados 5.000 socios activos. Más de 100 agentes recorrían en forma
permanente la región, atendiendo a los asociados e incrementando la cantidad de
asociados.
A través de su historia, La
Mutual fue marco de un hecho histórico, ya que en su edificio se realizó el
Primer Congreso de Cooperativas de Entre Ríos, el 8 de junio de 1.913, punto
inicial de lo que fuera la Federación de Cooperativas FEDECO. En este congreso
participaron personalidades destacadas, entre ellos, Alberto Gerchunoff, quien
fuera autor del libro “Los gauchos judíos”.
La Mutual, fue impulsora, a la
par de sus actividades específicas, de fomentar otras actividades, como las
deportivas. Así fue que le dio un fuerte apoyo al fútbol del Club Atlético
Lucas González, dándole trabajo a sus jugadores y contratando a un técnico de
nivel nacional como Julio Ducasse, quien puso a la institución en un gran nivel.
También le dio un gran impulso a la formación de un Club de Basquetbol.
Con el pasar del tiempo,
comenzaron a aparecer otras instituciones similares en la provincia, que fueron
apagando poco a poco el impulso inicial de La Mutual, empresa que había
construido una gran infraestructura, la que hizo imposible continuarla en el
tiempo. Sus actividades se dejaron de desarrollar a mediados de la década del
30.
Su edificio, fue ocupado como
sede para una cooperativa eléctrica, luego como frigorífico de huevos, frigorífico
de carnes, y tras una larga inactividad, fue incorporado a la Cooperativa
Agropecuaria El Progreso Limitada, quien lo ocupa como sede administrativa.

No hay comentarios:
Publicar un comentario