Emprendedores Luquenses - Kiva Jaroslavsky
Una comunidad siempre se construye a través del esfuerzo de sus componentes, pero también por la audacia emprendedora que han puesto de manifiesto alguno de ellos. Tal es el caso del vecino Kiva Jaroslavsky, quien una vez instalado en la Villa Lucas González, realizó con gran compromiso en el campo empresario, un desarrollo de las más variadas actividades comerciales y sociales. Instaló una casa comercial, que fue creciendo para transformarse en una pujante casa comercial de Ramos Generales, además de promover la avicultura con su conocido Acopio de Huevos y Frutos del País, en el local de las hoy calles Urquiza y Roque Sáenz Peña. Más tarde, e impulsando el crecimiento comercial de la Villa, se instaló con una firma cerealera como acopiador de granos y semillas, utilizando al ferrocarril como medio de transporte y dinamizando el trabajo agropecuario de la zona de influencia. Eran tiempos de una gran actividad laboral, donde trabajaba mucha gente que podía vivir dignamente de su trabajo.
A la par de sus acciones particulares, Don Kiva Jaroslavsky, participó activamente en política y en la organización institucional de la Villa. En 1817, durante el gobierno de Don Miguel Laurencena, se designa a un grupo de vecinos de Lucas González, con el fin de que organizara un padrón con los habitantes mayores de la Villa, con vista a organizar una Junta de Fomento. Así se hizo y el 14 de enero de 1918 se conforma la primer Junta de Fomento, presidida provisoriamente por Kiva Jaroslavsky y conformada por Antonio Arín, José Zapián, Maximino Enrique, Enrique Giqueaux y Ramón Guaita. Su labor finalizó el 12 de diciembre de 1918, oportunidad en que en comicios libres fuera elegido Don Enrique Giqueaux.
Su trabajo empresario contó con la destacada labor de mucha gente que en cada eslabón puso lo mejor de sí. En la cuadrilla de la firma cerealera trabajaron: Victorio Maccor (Encargado), Canuto Cabrera (Auxiliar de Vías), Ovidio Maccor (Ayudante), Segundo Basualdo, Pedro Fontana, Arturo Lomónaco, Mageno Suárez, Juan Basualdo, Telmo Lezana, Manuel Escobar, Carmelo Arellano, Eduardo Castillo, Ramón Endrizzi, Félix Farías y Fulgencio Basualdo, entre otros (Hombreadores). En el área administrativa también realizaron su aporte reconocidas mujeres, tal el caso de la recordada cajera de la firma, doña Josefa María Blasón de Crespín. Teresa Heil (Auxiliar), Francisca Amarillo (Cocinera); en la atención al público se recuerda a Manuel Wind y Alberto Crespín. Hay registros fotográficos de la firma cerealera en los que se observa un gran movimiento de carros, pequeños camiones, trenes y grandes cuadrillas de bolseros, que ponen de manifiesto la importancia económica para la Villa de este tipo de actividades que brindaba la posibilidad de trabajo para sus habitantes como así también a toda una gran zona de colonias agropecuarias. Hacia 1940, la firma realizó un cambio en la conducción gerencial, lo que desgraciadamente desencadenó en una quiebra ocurrida en 1941.-
La salud de Kiva había comenzado a desmejorar, lo que hizo que se trasladara hasta la Capital Federal para recibir una mejor atención. Su deceso se produjo allí, el 7 de octubre de 1948.
Una calle del Barrio Pueblo Nuevo lleva su nombre, un merecido homenaje para quien realizó en su tiempo, aportes de significativa importancia para el crecimiento institucional y
económico de nuestra comunidad.
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