La Sociedad de Beneficencia de Lucas González
Desde los primeros años, desde aquella cruzada fundacional de Lucas González, cuando desde una estación se comenzaron a nuclear los primeros fundadores, y en búsqueda de soluciones a sus carencias, hubo quienes se pusieron al hombro la responsabilidad de organizarse. Doña Juana Echaniz de Cinto, esposa de Pedro Cinto, donante del terreno para emplazar la estación, fue la impulsora en 1891 de la creación de una Comisión de Madres, que tuvo una importante actuación en conseguir la apertura de un establecimiento educativo para los niños de la villa. Posiblemente aquella comisión fue la base para que el 30 de agosto de 1908 se fundara la Sociedad de Beneficencia de Lucas González. Sus propósitos fundacionales fueron “aliviar en general la condición de la humanidad doliente y desamparada; hacer todas las obras de caridad que sus recursos le permitan; atender a la conservación, mejora y adelanto de los establecimientos de caridad, que ella establezca en adelante, como así mismo de aquellos cuya administración y cuidado le fueren confiados. En su Reglamento rige que la Sociedad de Beneficencia estará conformada por cuatro categorías de socios, Socias fundadoras, Socias activas, Socios protectores y Socios honorarios. Claramente se observa la fuerza de una organización femenina en las acciones
ejecutivas. En el articulado del reglamento se expresa con todo rigor los deberes y atribuciones de cada categoría de los asociados, correspondiéndole a las Socias activas la mayor cuota de responsabilidad, siendo estas las que mantengan sus cuotas societarias al día. Aparecen en los archivo los apellidos de las familias tradicionales que aún se mantienen, como Cinto, Negri, Galizzi, Boeri, Álvarez, Blanco, Petrelli, Zapián entre otros.
Desde la Comisión Directiva se designaban comisiones especiales de dos socias activas, con
mandato de una semana en la inspección y control de los establecimientos costeados por la
Sociedad, incluso controlando la conducta del personal en la atención del público, e incluso
atendiendo a que las acciones de caridad se ajusten a quienes realmente lo necesiten.
Del accionar de la Sociedad de Beneficencia nace el funcionamiento de la Sala de Primeros Auxilios de la villa, emplazado en las instalaciones que hoy ocupa el Taller “San José”, dónde se realizaban incluso internaciones de pacientes con enfermedades de baja complejidad.
Por aquellos años se acostumbraba construir los Hospitales Públicos en zonas alejadas del casco urbano, posiblemente para alejar los contagios de enfermedades infecciosas, la mayoría de ellas sin medicamentos para su control por entonces. Lucas González no fue la excepción, la Sociedad de Beneficencia comenzó a pensar en la construcción de un Hospital de estas características. En tal sentido y en fecha 19 de noviembre de 1910 son designadas la Presidente Sra. Felisa de Petrelli y la Secretaria Argentina R. Boeri a tramitar un terreno adecuado para instalar el Hospital de Caridad. Fue así que el Dr. Sabá Zacarías Hernández, propietario de la mayoría de los terrenos en los que hoy se emplaza el Barrio “Santa Rosa”, decidió donar por su libre y espontánea voluntad, un terreno de una Manzana de terreno, designada por entonces con el N° 20. Las damas mencionadas y el Dr. Hernández firman y dan por finalizado el acto de donación mediante la Escritura N° 132, el día 30 de mayo de 1911.
El 19 de setiembre de 1920 se hace cargo de la Parroquia el padre José Eberlé, siendo una pieza clave en la creación de varias instituciones de la villa. Fue consejero de la Sociedad de Beneficencia y decidido colaborador en la obra de construcción del Hospital “Santa Rosa”. Con mucho esfuerzo, pero contando con la colaboración de la población, la soñada obra se inaugura el 15 de febrero de 1930. La piedra fundamental del Pabellón de Infecciosos fue colocada el 31 de julio de 1938. Los primeros médicos que trabajaron en el Hospital fueron el Dr. Mc. Kay, el Dr. Fernando Cabuche y el Dr. Luis Fenili. Como gran parte de la comisión de las Sociedad de Beneficencia, también formaban parte de la comisión del Taller “San José”, y ante la búsqueda de ésta última de un local propio para su instalación, la Sociedad de Beneficencia deciden donarles el local de la antigua Sala de Primeros auxilios lo que se concreta el 25 de marzo de 1952.
El trabajo de la Sociedad de Beneficencia continuó en apoyo del funcionamiento del Hospital
“Santa Rosa” hasta mediados de la década de 1950, en que se forma la Comisión Cooperadora del Hospital. El aporte desinteresado, que esta Sociedad hiciera a la comunidad luquense merece hoy un agradecimiento sincero de todos nosotros, reconociendo en ella a uno de los puntales firmes en el desarrollo institucional luquense.
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