lunes, 3 de agosto de 2020

Cámara Frigorífica Cooperativa - Principio y Ocaso

Fue en 1966 que la autoproclamada Revolución Argentina, derrocó al gobierno constitucional de Arturo Illia, siendo éste reemplazado por el gobierno de facto del Gral. Juan Carlos Onganía. Fue por entonces  gobernador de Entre Ríos el Brigadier Ricardo Favre, y en nuestro pueblo Lucas González, fue designado José Carlos María Guaita como Intendente Municipal. Acá nos vamos a referir a un hecho puntual que ocurrió en nuestra ciudad, que marcó, ya por entonces, un enfrentamiento muy ríspido en las relaciones pueblerinas. Si hay algo que no se puede negar al gobierno municipal de Guaita, es que trajo un ordenamiento importante en la gestión administrativa municipal y que se establecieron algunos cambios que, como siempre, no cayeron en gracias para algunos sectores que vieron afectados sus intereses particulares. 

En nuestro pueblo funcionaba por entonces la Cooperativa Eléctrica “Lucas González”, que venía reconvirtiendo su funcionamiento como medio de sostener la fuente de trabajo de varias familias. Agotada su provisión de energía eléctrica por las nuevas tecnologías, reemplazó sus generadores de corriente continua por cámaras de frío para el acopio y comercialización  de huevos y también la instalación de una cámara de frio para carnes (1971). El municipio era también socio de esta cooperativa, por lo que, cuando el negocio del huevo no encontraba posición en el mercado de entonces, propuso la firma de un Convenio con la Cooperativa para centralizar la distribución de la carne que se comercializaba en el pueblo a través de las carnicerías. Por entonces el matadero municipal era utilizado por los carniceros locales para la faena de las reses. En el convenio suscrito con la Cooperativa, se fijó que la faena en el matadero municipal la realizaría la Cooperativa, llevándola previamente antes de ser distribuida, a las cámaras de frío como medio de estandarizar su tipo y que esta llegue al consumidor en condiciones higiénicas inmejorables y sin mermas en el peso. Desde las cámaras de frío la distribución se hacía en un camión térmico lo que mantenía la cadena de frío. Todo este adelanto para aquellos tiempos, no fue aceptado por algunos carniceros, los que comenzaron a iniciar duros enfrentamientos con el gobierno municipal, llegando en algunos casos a cambiar inicialmente su locación a las afueras del pueblo, pero que, al quedar dentro del ejido municipal, les comprendía las generales de la ley, para luego emigrar, como en el caso de la tradicional carnicería de la familia Boeri, hasta la vecina localidad de Sola. No obstante estos escarceos o desacatos, algunos de ellos impositivos, finalizaron con un funcionamiento aceptable del nuevo sistema.- 

Dentro del Consejo de Administración de la Cooperativa Eléctrica, ocupaban cargos varios y reconocidos dirigentes de extracción radical, pero que por estar prohibido el funcionamiento de los partidos políticos no se encontraban en actividad. Posiblemente esto hizo que para 1973, con el retorno a la democracia, encendiera las pasiones políticas y fue así que unas de las principales banderas políticas del partido justicialista, representado por entonces por el vecino Horacio Mernes, fuera la anulación del convenio suscrito entre el municipio y la cooperativa, para regresar al sistema de que cada carnicero retiraría en forma directa del matadero municipal sus reses. El justicialismo ganó las elecciones, y cumpliendo su promesa electoral, en la Ordenanza N°1 lo que se aprobó fue la de la cancelación del acuerdo. Es obvio que esta medida desfinanció el funcionamiento de la cooperativa, y el consejo de administración inició un juicio en contra del municipio. Las presiones políticas del electorado que había votado por la nueva conducción municipal produjo la renuncia del consejo cooperativo en pleno (1973).- El difícil momento institucional buscó ser subsanado con la designación de un consejo asesor con el color político del oficialismo municipal, lo que logró desactivar el juicio iniciado a favor de la cooperativa al renunciar a la demanda. En esta nueva conducción de la cooperativa se fue marcando el inicio del ocaso del funcionamiento de esta entidad, ya que a fines de ese mismo año en su balance ya se configuraba un déficit operativo importante.-

El municipio, ya en el período democrático que se iniciado en 1973,  tenía dentro del organismo cooperativo a un representante, para lo que había sido designado el concejal Humberto S. Cappa. Cabe destacar que el concejo deliberante funcionaba con claras irregularidades , entre las que se destacaban la inasistencia casi permanente de algunos de los miembros del oficialismo, lo que traía aparejadas las falta de quórum para sesionar. La oposición remarcaba en forma permanente que a pesar de haberse aprobado algunos proyectos de importancia, no eran aplicados por el ejecutivo. Esto, sumado a de la falta de información que se había requerido del concejal que integraba el consejo de administración de la cooperativa sobre el funcionamiento de la misma, fueron el caldo de cultivo a una crisis de índole político que se planteó con la renuncia indeclinable presentada por el concejal Julio Alberto Pérez Bahler, representante de la Unión Cívica Radical, producida el 2 de setiembre de 1974, a través de una extensa nota elevada al presidente del Concejo Deliberante, Clemente Gobo. Así las cosas el por entonces Sub Comité de la UCR decidió por unanimidad avalar y ratificar en todos sus términos la nota con la renuncia de Pérez Bahler, además de retirar todo tipo de apoyo a las autoridades comunales, además de expresar que no cubrirán con un hombre del partido, la vacante producida por esta renuncia.

Las desavenencias políticas y sociales habían hecho fracasar un importante intención de establecer un sistema organizado de provisión de carnes con las condiciones con que hoy se reciben por parte de los carniceros locales, con la diferencia que hoy la carne que se consume provienen de frigoríficos externos.

La Cooperativa Eléctrica “Lucas González” se fue extinguiendo inexorablemente, a pesar de algunos intentos de reflotarla en su funcionamiento. La última vez que funcionaron sus cámaras de frío fue en abril de 1988, en oportunidad que fueron puestas en marcha por la Comisión del Centenario, para conservar las dieciocho reses que se faenaron para el almuerzo. Institucionalmente pasaron muchos años sin que se presentaran balances anuales y así quedó ese edificio abandonado por mucho tiempo. Posteriormente fue la Cooperativa Agropecuaria “El Progreso” Ltda., quien a través de arduas gestiones logró incorporarla a su patrimonio y recuperar así aquel local y convertirlo en un moderno centro administrativo, comercial y cultural.

Edificio de La Mutual cuando funcionaba la Cámara Frigorífica.



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