Recuerdos del Centenario Luquense.
Cuando Lucas González cumplió sus cien años de vida, en 1988, se vivió una experiencia que socialmente nos integró a todos. Fue algo muy hermoso, no obstante que se fueron sucediendo en el marco de una efervescencia pueblerina, que hoy, a treinta años de aquellos hechos, resulta desconocida para los más jóvenes. Hacia finales de 1987 me tocó asumir el cargo de Secretario Municipal, convocado por Víctor Maldonado que había resultado Presidente Municipal electo. Un gran desafío fue el de tener a solo cuatro meses de nuestra entrada en funciones, los festejos del Centenario. En el gobierno municipal de Omar Galizzi se había formado una comisión de festejos, la que se encontraba presidida por Andrés Seeling. Uno de los principales problemas a resolver era el contrato que se había suscrito con el reconocido músico Rubén Durán, convenido en dólares y que por la inflación reinante se había convertido como impagable. La hombría de bien de Durán, hizo que se conviniera que la cifra acordada se transforme de dólares a australes (moneda de por entonces). Solucionado el problema económico se iniciaron las rondas de reuniones organizativas.
Por aquellos años, Durán se encargaba de organizar y producir los espectáculos en los centenarios de varios pueblos entrerrianos que habían iniciado su vida a la vera de las vías ferroviarias. Todo estaba perfectamente organizado y planificado, para lo que presentó su proyecto y sus requerimientos para la fiesta central. El espectáculo iba a estar protagonizado por gente del pueblo, lo que produjo una gran participación de músicos, bailarines, coros, gimnastas; con personas de todas las edades. Se iba a utilizar un escenario de grandes dimensiones, para lo que se nos presentó un desafío para construirlo. Se decidió utilizar maderas locales, y fueron los pinos que estaban sobre Bv. Soberanía, los que se utilizaron para hacer los tablones, aprovechando que debían ser sacados por una serie de construcciones planificadas para ese el lugar. El predio de la Asociación Argentina de Descendientes de Alemanes del Volga fue el elegido para emplazar los espectáculos.
Se decidió poner en marcha la abandonada cámara frigorífica de la Cooperativa Eléctrica “Lucas González”, para conservar la carne y los chorizos que se iban a utilizar en el almuerzo del centenario, cosa que se hizo con todo éxito y fueron dieciocho las reses que se faenaron para el asado a la estaca que almorzaron cuatro mil personas.
La Sociedad Mutual Nueva Italia y el Círculo Católico de Obreros brindaron sus instalaciones para los ensayos que dirigía Rubén Duran y los profesores que colaboraban. Una semana antes de los festejos centrales, ya se encontraba montada la infraestructura de las tres carpas, del escenario, de la iluminación y sonido; lo que permitió que con la colaboración de F.E.C.T.E.R. se realizara un hermoso festival folclórico con la actuación de músicos entrerrianos de gran nivel.
Se trabajaba día y noche en los distintos aspectos de la fiesta. Desde el municipio se conformaron los distintos grupos de trabajo para cubrir los distintos aspectos del encuentro pueblerino. Había que contemplar que sería una jornada muy movida ese 20 de abril. Ese día por la mañana, desde muy temprano se iniciaron los fogones para asar a estaca los dieciocho novillos para el almuerzo, a primera hora se realizó un acto en la estación del ferrocarril, luego llegó a la cancha del Club Atlético el helicóptero que trajo al gobernador Jorge Busti, concentrándose todas las autoridades y gran cantidad de público alrededor de la rotonda del mástil, lugar dónde hizo el acto protocolar y se inauguró la columna de centenario y se descubrieron las placas alusivas. Una vez finalizado esto, todos nos dirigimos hacia las carpas para el almuerzo, dónde se vivió una fiesta del reencuentro, ya que allí llegaron muchos luqueses que hacía años no visitaban su pago. Todo se desarrolló con normalidad y en un gran festejo, como nuestro pueblo se merecía. Finalizado el almuerzo, se despidió al gobernador que volvía a Paraná, para luego seguir desde el mástil con la actuación del Coro de Bronce de Villa Ballester. Debo confesar que no pude disfrutar de este espectáculo, porque debí volver a las carpas del centenario para supervisar el desarme de todas las mesas del almuerzo y colocar todas las sillas para el espectáculo de cierre de la noche. Gracias a mis leales grupo de empleados pudimos logar al limpieza y ordenamiento del predio para el atardecer.
Con las carpas colmadas de público se dio inicio al espectáculo central con la conducción de Roberto Romani y Rubén Durán. Así se fueron sucediendo actuaciones como la del Coro del Centenario, actuaciones de teatro, musicales, gimnastas, representaciones de grandes y de chicos, que quedaron en la historia imborrable de nuestro pueblo. Se eligió a la Reina del Centenario, siendo Patricia Tabachi quien lució la corona de fiesta. Lo que había sido producto del trabajo de tanta gente durante tantas horas de trabajo y de reuniones organizativas, de tantos esfuerzos y de incluso discusiones constructivas, llegaba a su fin, quedando un consenso en la población de que habíamos vivido una fiesta digna, y que nos dejaba claros ejemplos de que juntos podíamos ser capaces de alcanzar altos objetivos. Darnos cuenta de que fuimos capaces de hacerlo, alimentó la idea de iniciar para nuestro pueblo, una fiesta que nos representara en el tiempo, y así nació la Fiesta del Lino, la que se inició en 1989. El año que viene se realizará la 30° Fiesta del Lino, porque debe ser así tenida en cuenta. Esa es otra historia que tenemos que escribir para el recuerdo…
Finalizada los Festejos del Centenario, la comisión organizadora, contando económicamente con números favorables, decidió invertir esos fondos en la adquisición de juegos infantiles para el parque “Sarmiento” de la ciudad, los que se encuentran en uso en la actualidad.

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